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Master Hellcat

Juegos con "d"

Conocimos a "d" a través de la página web del Rosas. Charlamos durante varios días por msn sobre BDSM. Le explicamos que buscábamos una chica que quisiera unirse a nosotros en nuestros juegos y que su rol sería el de sumisa de ambos, teniendo que obedecer cualquier orden de malaika como si fuera mía. Nuestras formas de entender el BDSM eran coincidentes en casi todos los puntos. Quizá la discrepancia más importante –por otra parte comprensible– era que "d" aspiraba a encontrar una persona con la que mantener, no sólo una relación BDSM, sino también una relación sentimental estable –¿quién no busca eso?. Un día incluso hicimos un pequeño experimento: le puse la tarea –que ella podía aceptar o rechazar– de ponerse desnuda ante un espejo, con las piernas separadas, las manos sobre la cabeza, los codos separados y echando los hombros ligeramente hacia atrás para ofrecer sus pechos. Debía estar así durante cinco minutos, mirándose desnuda. Después, aún desnuda, debía sentarse al ordenador para escribir y enviarnos un correo en el que debía plasmar qué es lo que había hecho y todo aquello que hubiera sentido o pensado en esos momentos. Debo decir que su correo fue realmente interesante y excitante, pues se mostró muy abierta y comunicativa. Como le dije posteriormente mientras lo comentábamos, no buscaba sólo que se desnudara físicamente ante el espejo, sino que también se desnudara emocionalmente al escribir el correo. Y eso es lo que hizo. Sin tabúes y llamando a las cosas por su nombre.

Dado que la primera impresión por ambas partes –malaika y yo por un lado y "d" por otro– había sido positiva, decidimos quedar. Pero "d" debía ir vestida de una forma concreta: falda por encima de la rodilla, blusa o similar que pudiera abrirse por delante, zapatos de tacón y, en caso necesario, dependiendo de la temperatura, le concedí que pudiera llevar medias. Otra cosa –le aclaré– es que al salir del local donde íbamos a quedar siguiera llevándolas y, como apuntó malaika tras mi comentario, incluso existía la posibilidad de que saliera del local sin algo más que las medias.

El día de la cita "d" iba vestida tal y como habíamos acordado: falda a la altura del muslo, blusa –o camiseta, o… caramba, ¿por qué las prendas femeninas son a veces tan difíciles de definir?– sin mangas con botones que no llegaban hasta abajo pero que una vez desabrochados dejarían algo más que un simple escote, medias y zapatos de tacón.

Comenzamos a hablar de temas varios y después pasamos a hablar abiertamente sobre BDSM. Saltaba a la vista que "d" estaba muy nerviosa, aunque intentaba que no se le notara. A veces casi conseguía parecer tranquila, cuando se centraba en la conversación. Sin embargo, en otros momentos era ella misma la que expresaba su estado. Los tres bromeamos sobre el tema a lo largo de la tarde.

Cuando de repente le ofrecí hacer otro pequeño experimento, aceptó. Le dije que fuera al baño y que se quitara las medias y la ropa interior. Obedeció y, al volver le ofrecí dos opciones: podía elegir entre que malaika o yo comprobáramos que ya no llevaba sostén. La diferencia podía estar en que quizá no lo comprobáramos de la misma forma. Ella comentó que había entendido que mi orden excluía el sostén y que aún lo llevaba puesto. Le dije que volviera al baño y se lo quitara también, mientras malaika me ponía la mirada de "pobre "d", se lo estás haciendo pasar mal". Caramba, eso esperaba. De todos modos creo que en ese momento ya le habíamos explicado el concepto de "pasarlo bien-mal". Es decir, que por un lado la sumisa está pasando un mal rato –humillación, azotes, etc.–, pero, al mismo tiempo, lo está disfrutando –las que habéis pasado por ello ya sabéis de qué estoy hablando. Además, fue precisamente malaika la que, tras regresar "d" del baño, propuso que se desabotonara varios botones –concretamente cuatro– y que mantuviera separadas las rodillas. ¿Y el malo soy yo? Jajaja.

Llevábamos ya un par de horas en el local y propuse a "d", sin demasiados rodeos, si quería jugar con nosotros. Lógicamente, no dijo que sí. Era un paso muy importante, ya que sería su primera sesión. Además, había que tener en cuenta que nunca había estado con una chica, por lo que el reto era doble. Creo que el argumento que más peso tuvo fue que tarde o temprano tendría que pasar por el trago de tomar la decisión –¿juego o no juego con esta/s persona/s?. Y que parecía que con nosotros ya había andado parte del camino, pues parecía que habíamos congeniado. Finalmente aceptó.

Salimos del local –"d" con algo menos que las medias, tal y como había vaticinado malaika– y subimos al coche. Malaika me comentó que si "d" subía delante, podríamos hacer algún juego dentro del coche. Y así fue como nos distribuimos: "d" en el asiento del copiloto y malaika detrás. Le dije a "d" que no se sentara sobre la falda, sino directamente sobre el asiento, y que se desabrochara todos los botones de la blusa. Ella obedeció. Así obtuve una vista magnífica de sus piernas y de parte de su nalga izquierda y su sexo. En el primer semáforo en el que paramos comencé a acariciar su pierna. Ella aceptó la caricia. El trayecto fue realmente excitante. En cada semáforo en rojo en el que parábamos, yo aprovechaba para acariciar su cuerpo: sus pechos, pezones, piernas e incluso su sexo, que estaba muy mojado –le pregunté desde cuando estaba así y "d" dijo que prácticamente desde que habíamos empezado a hablar. Ella respondía a mis caricias con gestos de placer. También bromeamos sobre la situación.

Aparcamos en el parking y, en la penumbra y soledad de ese ambiente no perdí la oportunidad de ordenar a "d", una vez que hubimos salido del coche, que no se pusiera el abrigo, que apoyara las manos en el coche y que separara las piernas. Le subí la falda hasta descubrir sus nalgas y su sexo y pude ver que en la cadera derecha tenía el tatuaje de un hada. Se lo mostré a malaika, que opinó que era un bonito tatuaje. Después le ordené que se volviera hacia malaika y que adoptara la postura que había mantenido ante el espejo. Empleando el generoso escote que proporcionaban los botones desabrochados de la blusa, descubrí sus pechos y se los mostré también a malaika para pedir su opinión. Tras estar unos minutos acariciando y exhibiendo sus pechos –y a petición de malaika– le dije que ya podía abrocharse la blusa y ponerse el abrigo.

Ya en casa, volví a exhibir sus pechos ante malaika –que permanecía sentada en el sofá, frente a "d"– durante un rato antes de ordenarle que doblara la cintura hacia delante y apoyara las manos sobre la mesa. Le subí la falda y descubrí sus nalgas, que comencé a acariciar antes de darles algunos azotes. Pero lo que de verdad quería era oírla gemir, así que no dudé en penetrarla con mis dedos. Y sí, "d" gimió. Y sus gemidos fueron como música en mis oídos.

Me senté en el sofá con malaika y le dije que se desnudara. No dudó en hacerlo, aunque estaba claro que se sentía muy avergonzada por la situación, exhibiéndose de aquella forma. Naturalmente, eso es lo que pretendía conseguir. Le ordené de nuevo que adoptara la posición del espejo. Sin duda fue un momento muy excitante poder ver completamente desnuda a "d" por primera vez. Y aún más en aquellas circunstancias. Me levanté del sofá y acaricié su cuerpo: sus suaves nalgas, su cintura estrecha… Pellizqué sus pezones y le pedí a malaika que trajera dos pinzas, que procedí a colocar. Le pregunté a "d" si dolían, a lo que contestó que era aguantable. Le respondí que dejaría de serlo.

A continuación le dije a malaika que trajera cuerdas y le ordené a "d" que se tumbara de espaldas en la mesa –creo que no es la primera vez que menciono la mesa, así que un día de estos le haré una foto para que podáis ver cómo es– y procedimos a atar sus piernas y sus muñecas. Su cuerpo quedó inmovilizado en forma de X, pero con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. A partir de ese momento nos dedicamos a proporcionarle una mezcla de sufrimiento y placer. En algún momento le tapábamos los ojos para aumentar la sensibilidad de su cuerpo. Usamos con ella pinwheels, fusta y látigo. Pero también empleamos nuestras manos y el Magic Wand en su sexo, además de lamer sus pezones tras haberlos liberado de las pinzas –me encantó observar su gesto de dolor al retirarlas. Sin embargo, aunque en algún momento estuvo a punto de llegar al orgasmo, lo impedimos. Sus gemidos y su cuerpo retorciéndose de placer eran hipnóticos. Cuanto más nos daba, más queríamos.

La desatamos y le ordené a malaika que se desnudara y nos esperara tumbada en la cama. Tras anunciar a "d" que había llegado el momento de que nos sirviera sexualmente, le ordené que se pusiera en el suelo a cuatro patas. Después la cogí del pelo y la hice caminar así, como una perrita, hasta llegar a la habitación. Le ordené que se subiera a la cama y se situara entre las piernas de malaika. Sin que hiciera falta decírselo, "d" mantuvo la postura a cuatro patas sobre la cama, con las piernas separadas y las nalgas en alto, proporcionándome una magnífica visión de su sexo. Malaika comenzó a gemir casi en el mismo instante en que sintió que la húmeda lengua de "d" empezaba a jugar con su intimidad. Aproveché su postura para acariciarle el sexo y penetrarla analmente con un dedo y, más tarde, para masturbarla con el Magic Wand, sin dejar aún que llegara al orgasmo. Al cabo de un rato les dije que cambiaran, de forma que fue malaika la que daba placer a "d".

Entonces yo mismo me quité la ropa y me tumbé en la cama junto a ellas. Ya lo había estado haciendo durante los juegos, y ahora, tumbada junto a ella mientras escuchaba sus gemidos de placer, volví a hablarle en susurros, diciéndole lo puta que era, que imaginase como sería estar todo un fin de semana a nuestras órdenes, y muchas cosas más.

Al cabo de un rato decidí que había llegado el momento de penetrar a "d". Le ordené que se tumbara de espaldas en la cama y comencé a poseerla mientras malaika la masturbaba con su mano. Después me tumbé yo y le dije que me chupara el miembro mientras malaika la masturbaba con el Magic Wand. Y esta vez sí. Está vez dejamos que tuviera su orgasmo. Bueno, de hecho tuvo tres. Y os aseguro que ver cómo se corría fue realmente excitante.

Tras su tercer orgasmo quise que ambas me dieran placer oral a mí. Por supuesto, ambas a la vez. Y, si en algún que otro momento sus labios se separaron de mi miembro, fue para besarse con un ardor que no hacía sino excitarme más aún. ¿Quién habría podido quejarse? Después fue "d" quien siguió proporcionándome placer oral mientras malaika se tumbaba a mi lado. Yo la animaba a masturbarse para obtener su propio orgasmo pero le daba bastante vergüenza. "d", que escuchaba la conversación, no dudó en alargar su mano para masturbar a malaika mientras seguía chupándome a mí. Con aquel estímulo, malaika perdió toda la vergüenza y cogió el Magic Wand, que empleó en su clítoris mientras los dedos de danielle se perdían en su interior. Tras el orgasmo de malaika, "d" continuó atareada conmigo hasta que me hizo saber que ya no podía más –suelo tardar mucho en llegar al orgasmo y, además, tengo cierta capacidad para controlar el momento, lo que para las sumisas puede ser una bendición o una maldición, dependiendo de las circunstancias :p. Entonces le ordené que se pusiera sobre la cama a cuatro patas, me situé detrás y la poseí hasta que yo mismo llegué al orgasmo.

Hellcat

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4 comentarios

malaika -

Buenas noches!
Soy malaika, la sumisa de mi Amo Hellcat. Sería genial poder coincidir algún día con usted en el Rosas (del que tanto me ha hablado mi Amo) pero este sábado va a ser imposible ya que tenemos un compromiso.
Saludos de mi Amo y míos,
hasta pronto,
malaika

Amo Stephen -

Pues hace un par de sábados por la noche se vivió una situación similar. Nosotros muy posiblemente estaremos en el este Rosas el próximo sábado. A ver si coindicimos. Saludos!

Hellcat -

Jeje pues me temo que no fue en el Rosas. De hecho hace ya varios años que, por diversas circunstancias, no me paso por allí. Pero cualquier día de estos nos pasamos mi sumisa y yo, más que nada para que conozca el lugar del que tanto ha oído hablar.

Saludos

Amo Stpehen -

Es posible que el encuentro con danielle fuese un sábado por la noche en la parte superior del Rosas? Creo que coincidimos....
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