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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2005.
03/01/2005
Feliz Año Nuevo a todosDesde aquí, tanto satin como yo mismo os deseamos un feliz Año Nuevo a todos y aprovechamos para agradeceros vuestro interés en este proyecto, así como vuestros comentarios que, sin duda, han contribuido a enriquecerlo. Pues eso... feliz 2005... y mucho bdsm para todos!!! :P
Hellcat y satin
05/01/2005
Artículos sobre bdsm: Sobre opiniones y alquileresSiempre me ha resultado intrigante el hecho de que haya gente que se atreva a opinar sobre algo sin antes haberse informado sobre el tema en cuestión. No entiendo cómo la gente renuncia a investigar algo de primera mano y se conforma tan sólo con el boca a boca, arriesgándose a obtener una información, en el mejor de los casos, incompleta y, en el peor, totalmente tergiversada. Os quiero llamar la atención sobre un tema en el que quizá no hayáis pensado. Si en algún momento comentáis con otras personas este o cualquier otro tema, no basta con que les deis una o mil explicaciones. Para que esas personas puedan acceder a toda la información disponible, es necesario que les informéis sobre la fuente e incluso que les recomendéis que accedan a ella para estar bien informados. En caso contrario, gente más amante de los cotilleos y rumores que de la verdad, puede dedicarse, ya sea de forma consciente o inconsciente, a tergiversarla. Sobre el tan manido tema del alquiler de satin, agradezco a todos los que os habéis pasado por el blog que nos hayáis hecho partícipes de vuestro punto de vista, ya fuera a favor o en contra. De especial interés para mí han sido las opiniones vertidas en contra del alquiler, pues me han permitido leer cosas que cabía la posibilidad que no hubiéramos tenido en cuenta. Habéis leído la información disponible en ese momento, y habéis opinado. Hasta ahí, bien. Sin embargo, os pido que, si habláis a otras personas sobre este tema, les indiquéis siempre la fuente. En este caso, este blog.
Dada la polémica que ha habido con el tema del alquiler, quiero aprovechar ahora para realizar un breve resumen sobre las razones que nos han llevado a escribir ese artículo, así como las precauciones que estamos tomando. Algunas podéis encontrarlas en los comentarios del artículo sobre el alquiler. Otras son nuevas.
1. El alquiler de satin no fue idea mía, sino que en realidad fue un comentario de satin sobre su hipotético alquiler el que dio principio a todo. Ella lo comentó y entre ambos le dimos cuerpo a la idea.
2. El artículo que habéis leído no me lo saqué de la manga así como así, sino que llevó su tiempo redactarlo. Por supuesto, satin intervino en su redacción y no fue publicado hasta que ella hubo dado su visto bueno. Exactamente igual ha ocurrido con este otro artículo que estáis leyendo ahora.
3. No he tenido que usar buenas o malas artes para convencer a satin sobre el tema del alquiler ni la he manipulado. De hecho es ella la que más de una vez me ha tenido que convencer a mí para que no borrase el artículo.
4. No lo hacemos por dinero, pues afortunadamente no tenemos esa necesidad, sino por vicio.
5. No es prostitución Una prostituta no puede elegir con quién se acuesta. Satin sí. Además, las prostitutas se ven obligadas a dar la mayor parte del dinero que ganan (si no todo) al proxeneta de turno. En nuestro caso tenemos planeado gastarlo juntos en cenas, libros, conciertos, juguetes bdsm, o lo que se nos ocurra. Por último, os recuerdo que la gente, en su mayor parte, no se prostituye por gusto, sino por necesidad. Así que, por favor, no banalicéis el asunto.
6. La idea de que el precio exigido no fuera simbólico, sino una cantidad más real, fue idea de satin. Puesto que uno sólo puede entregar aquello que le pertenece, ambos pensamos que de este modo la sensación de pertenencia de satin a su Amo será más intensa.
7. Cuando digo en el artículo que es deseable que se tenga un mínimo de experiencia en bdsm, lo que quiero decir es que no voy a permitir que nadie que no la tenga pueda alquilarla.
8. Parece ser que la gente tiene tendencia a pensar que nos tomamos esto como un juego banal. De hecho nos lo tomamos tan en serio que satin aún no ha sido alquilada a nadie. Y oportunidades no nos han faltado. Somos conscientes de que alquilar a satin conlleva unos riesgos. Por eso preferimos tomarnos nuestro tiempo. Tenemos muy claro que debemos encontrar una persona que responda al perfil exigido (y os aseguro que somos muy exigentes). Y, precisamente porque un extraño siempre estará más lejos de cumplir esos requisitos que una persona ya conocida, es muy posible que satin no sea alquilada nunca.
9. Si satin o yo viéramos a priori que puede sufrir algún tipo de daño psíquico, evidentemente no haríamos nada de esto. Nosotros los vemos como una especie de intercambio de parejas (ya hemos hecho algunos), pero con el aliciente añadido del dinero. Quizá para alguno de vosotros sí haya diferencia y el dinero sea un problema. Pero recordad que vosotros no sois nosotros. Y, del mismo modo que en bdsm algunos realizan unas prácticas y otros no, en este caso lo que para algunos puede suponer un problema, para nosotros no lo es.
Hellcat Barcelona 5 de enero de 2005 ¡Veinticinco mil visitas desde el 4 de febrero de 2004!Uf, quién lo iba a decir cuando empecé este blog. Muchas gracias a todos por vuestras visitas y comentarios. Los países, por orden de mayor a menor visitas, son: España, México, Argentina, Estados Unidos, Alemania, Chile, Colombia, Perú, Venezuela, Uruguay, Reino Unido, Italia, Brasil, Portugal, Paises Bajos, Francia, Andorra, Canadá, Guatemala, Puerto Rico, Bélgica, Ecuador, Bolivia, República Dominicana, Suecia, Kenia, Suiza, Panamá, Costa Rica, Dinamarca, Austria, Grecia, Luxemburgo, Polonia, Israel, Nueva Zelanda, Finlandia, Australia, Cuba, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos, Japón, Noruega, China, Ucrania, República Checa, Arabia Saudí, Irlanda, Eslovenia, Cabo Verde, Turquía, Kuwait, Eslovaquia, Serbia y Montenergro, Rumania, Taiwan, Marruecos. Un total de... ¡cincuenta y siete países! A ver si continúa la racha ;).
10/01/2005
Mis sumisas: ¡satin estrena blog!Satin acaba de inaugurar su propio blog: "satin de Hellcat: diario de una perrita amaestrada". Podéis entrar pinchando en el enlace que aparece en este mismo blog o escribiendo en el navegador http://www.blogia.com/satindehellcat. En palabras de la propia satin, el blog tratará de "la vida cotidiana de una sumisa". Aps, pero no de cualquier sumisa, ¿eh?, no señor. De MI sumisa, jeje :P :P :P. Bueno, espero que le dispenséis una buena acogida. Seguro que satin nos cuenta un montón de cosas interesantes y morbosas (yo ya estoy deseando leerlas, jeje) sobre su vida como sumisa.
Hellcat
21/01/2005
Relatos: Yo, Vampiro (VI)6. Claudia.
Una noche, mientras jugábamos en el Noviciado con Kirios y Annel, decidí que ya iba siendo hora de poseer un mortal para mi propio uso y disfrute. Lo consulté con Isabelle y ella me dijo que quizá ese no era el momento adecuado. Yo repliqué que necesitaba sentir que la mortal con la que jugaba era de mi propiedad. “Annel accede a mis deseos sólo porque tú se lo ordenas. No es realmente mía. Necesito saber que la mortal con la que juego es de mi propiedad. Que me sirve únicamente a mí. Necesito su entrega absoluta e incondicional", le expliqué. Isabelle sonrió. “¿Y eso es compatible con tu amor por los mortales, Esaú? “Admito que tras todos estos años he cambiado. Pero recuerda que yo nunca negué que disfrutara sometiéndolos. Tan solo…”. “Tan solo decías que no debíamos obligar a los mortales a plegarse a nuestros deseos… pero lo haces. Decias que les forzábamos a servirnos en contra de nuestra voluntad. Decias que…”. “Lo sé, lo sé. Pero ambos sabíamos que yo iba a disfrutar dominando a una mortal y saciando mi Sed con ella. Cuando me decías que era uno de vosotros, un vampiro, y que sabías que iba a disfrutar con todo ello, en mi fuero interno yo sabía que decías la verdad, aunque me resistiera a reconocerlo. Pero no por eso he dejado de amar a los mortales”. “Ya te dije una vez que hicieras lo que quisieras al respecto, mientras no negaras tu verdadera naturaleza. Me parece bien que quieras tener una esclava propia… siempre y cuando eso no afecte a los preparativos para la guerra”. Le aseguré que no sería así y le pregunté si le molestaba que hubiera jugado con Annel durante tanto tiempo. Ella me contestó, riéndose, que, si le hubiera molestado, no me lo habría permitido. Sin embargo estuvo de acuerdo conmigo en que ya iba siendo hora de que tuviera mis propios esclavos, puesto que atender a dos vampiros al mismo tiempo, era una tarea agotadora incluso para dos mortales, puesto que, incluso en el caso de los esclavos del Noviciado, que recibían algunas gotas de la sangre de sus Amos para prolongar su vida y realzar su belleza natural, un vampiro seguía teniendo una resistencia y un apetito sexual mucho mayor. Isabelle me hizo ver que sería mejor que ella no estuviera en la casa cuando yo llegara con mi nueva esclava. Al menos hasta que le confesara mi verdadera naturaleza. Al principio me negué, puesto que estar lejos de mi creadora y amante era algo para lo que aún no me sentía preparado. Sin embargo, tuve que rendirme a la evidencia y aceptar lo que ella me decía. Así fue como comencé mi búsqueda. Tenía claro que debía ser una hembra, pero, ¿dónde debía buscar?. ¿Debía esperar a que una mortal me descubriese y me implorase que la hiciera mía? No podía esperar tanto. Yo mismo la buscaría. La elegiría y le revelaría mi condición. Si aceptaba, bien y, si no… bueno, entonces la usaría para saciar mi Sed y continuaría con la búsqueda. Sonreí ante aquel pensamiento. “Esaú, cuánto has cambiado”, pensé. Tan solo unos años antes, el hecho de utilizar a un mortal de esa forma me habría repugnado. Pero ahora mi naturaleza vampírica se mostraba como tal y en toda su plenitud. Tomaba lo que quería cuando quería. ¿Por qué? Pues, simplemente, porque podía hacerlo. Una lógica aplastante… Pero aún debía responderme la primera pregunta: ¿dónde debía buscar? Era importante determinar un perfil, pues así reduciría el abanico de búsqueda y tendría más posibilidades de éxito. Sería una muchacha de clase alta, joven, refinada, educada en las más exquisitas artes, que no hubiera conocido hombre, pura e inocente. Y yo la seduciría, me deleitaría corrompiendo su virtud, le mostraría el camino de la perversión, la atormentaría y la haría enloquecer de placer. Despertaría en ella los más bajos instintos y la convertiría en mi esclava. Mientras pensaba en ello, sentía mi lujuria creciendo en mí. Oh, sí… sin duda era una buena idea tener mi propia esclava. Habiendo pasado tantos años en Constantinopla, conocía muy bien las familias más acaudaladas e importantes de la cuidad. Los nobles y los comerciantes más ricos de la ciudad competían entre sí para organizar las más suntuosas y delirantes fiestas. Como ya he dicho, Isabelle y yo acudíamos a muchas de ellas buscando diversión. Y algunos de aquellos acaudalados anfitriones tenían hijas que podían servir a mis propósitos. Bastaba con que, mientras gozaba de la compañía de la gente y de los espectáculos preparados, estudiase a tan distinguidas jóvenes. Ahora bien, ante esta situación, se me presentaba un problema nada desdeñable. ¿Acaso, cuando la familia de la muchacha supiera de su desaparición no pondrían toda su fortuna e influencia para dar con ella allí donde se encontrase?. Decidí consultar este aspecto con Isabelle. “No debes preocuparte por ello”, me respondió. “El Noviciado está fuera de cualquier sospecha. A nadie se le ocurrirá buscar allí. Y, ni mucho menos, pensará en la existencia de vampiros. Muy probablemente, la familia creerá que ha sido secuestrada para pedir rescate o para ser vendida en algún mercado de esclavas”. Tranquilizado por sus explicaciones, decidí poner en marcha mi plan. Comencé a realizar descartes, hasta el punto de llegar a creer que no conocería a la persona adecuada. Incluso Isabelle llegó a decirme que quizá me estaba extralimitando en la búsqueda. ¿Estaría buscando un imposible?. Pero ella existía. Se llamaba Claudia, y era una criatura realmente exquisita. Y no sólo por su deslumbrante belleza, sino también por sus refinadas formas y la inocencia que destilaba todo su ser. Era la joven hija de un rico hombre de negocios que había hecho fortuna comerciando con especias. Desde el principio de la fiesta se vio rodeada de jóvenes que la pretendían y la agasajaban, siempre bajo la atenta mirada de una dama de compañía cuya misión era velar por la virtud de la joven. Vigilancia que, por otra parte, no era en absoluto necesaria, pues nunca vi que Claudia dedicara a sus galanes nada más que una tímida sonrisa o una mirada vacía de segundas intenciones. Sin duda, era perfecta para mí. El momento de la aproximación era crítico, así que lo preparé con sumo celo. Me dediqué a observarla durante un buen rato desde una distancia prudencial, intentando descubrir cualquier fallo en ella. Una vez satisfecho con su comportamiento, me acerqué a ella. Mientras avanzaba con paso firme y decidido, asegurándome de que ella me viera, toqué ligeramente las mentes de aquellos jovenzuelos inexpertos que la asediaban para evitar que me estorbaran. Al llegar al grupo, me dejaron pasar. No pude evitar sonreír al pensar en lo que sentían en esos momentos: una misteriosa fuerza dentro de su cerebro les obligaba a apartarse y franquear el camino a aquel extraño… aunque ellos no querían hacerlo. De hecho, ¿por qué lo hacían? Y sin embargo, no podían hacer otra cosa más que obedecer a esa fuerza. Sin duda Claudia pensó que mi sonrisa iba dirigida a ella, pues me la devolvió. Como correspondía a un caballero educado, me incliné y me presenté como un joven noble del norte de España en busca de conocimientos y aventuras antes de volver para hacerme cargo del título y las tierras de mi padre. Elogié la fiesta y le di las gracias por haber sido invitado. Ella correspondió amablemente a mi saludo y me invitó a tomar asiento. La dama de compañía carraspeó, sin duda en señal de desaprobación, pero ninguno de los dos le hizo caso. Probablemente, a esas alturas, Claudia ya estaba más que harta de tener que soportar a aquella mujer que se había convertido en su sombra. Estuvimos hablando durante varias horas. La puse a prueba en varios campos, pudiendo comprobar que era una joven cultivada. Sin duda su padre se había esmerado en procurarle los mejores tutores y maestros con la esperanza de poder casar a su hija con algún noble. De hecho no era nada extraño que familias nobles y de comerciantes casaran a sus hijos, sobre todo cuando la situación económica de las primeras era deficiente. Así, la familia noble aliviaba su precaria economía, y la familia de comerciantes entraba a formar parte de la nobleza, de forma que todos salían ganando… exceptuando, quizá, a los contrayentes, pues muchas veces esta clase de arreglos matrimoniales se llevaban a cabo en contra de su voluntad y, únicamente, por el bien de las familias. Al final de la fiesta conseguí arrancarle, con el consentimiento de su dama de compañía, la promesa de que preguntaría a su padre si me permitiría verla por segunda vez. Prefería hacerlo de esta forma, pues en ese momento me interesaba llevar las cosas de la forma más discreta posible. Por otro lado, estaba seguro de que mi persona ya había calado en ella lo suficiente como para tener toda su atención. Mi plan se desarrollaba tal y como lo había previsto. Sin embargo, un hecho vino a enturbiar su buena marcha. Al cabo de un par de días recibí una misiva de Claudia. En ella me comunicaba que, puesto que yo tan sólo podía verla por la noche, su padre se había negado en redondo a su petición. ¿Qué clase de señorita se veía de noche con un hombre? En esa situación, ni siquiera la presencia de una dama de compañía era garantía de virtud. La gente comenzaría a murmurar cosas desagradables. Los cotilleos crecerían hasta desbordar cualquier verdad. Y los negocios acabarían resintiéndose, pues ningún comerciante querría tener tratos con una familia de descarriados que permitían que su hija perdiera su buen nombre de aquella forma. Al final de la carta, Claudia me rogaba que ideara algo para que su padre cediera y pudiéramos vernos. Y, puesto que los negocios y el buen nombre de su familia me importaban muy poco y lo único que yo deseaba era conseguir mi presa, decidí acceder a la petición de Claudia y poner algo de mi parte para convencer a su padre. Cuando quiero ejercer un cierto control mental sobre alguien es necesario que esté ante esa persona o, en caso de no poder acercarme, conocerla personalmente y saber su ubicación aproximada para poder centrar mi mente en la de ella. Dado el nivel que habían alcanzado mis poderes, mi mente podía comunicarse con la del padre de Claudia incluso sin necesidad de moverme de casa. Así, envié una sonda mental inmediatamente en la dirección en la que se encontraba la residencia de Claudia para hallar a su padre. Una vez hecho esto, modificar sutilmente su estructura mental para que accediera a los deseos de su hija fue fácil. La noche siguiente, cuando desperté, Isabelle me entregó, sonriente, una nueva nota enviada por Claudia llena de agradecimientos en la que me citaba para vernos al día siguiente. Durante la segunda cita, caminamos por las calles de la ciudad, siempre bajo la atenta mirada de aquella mujer que estaba empezando a odiar. Nunca decía nada. Tan solo nos seguía a unos pocos pasos de distancia y nos observaba. Sentía clavada en mi espalda la mirada de aquella mujer horrible. Opté por darle a Claudia datos falsos sobre mi pasado en España, puesto que cuando desapareciera del mundo de los mortales, su padre muy probablemente emprendería su búsqueda. Y, claro está, yo no deseaba que mi familia tuviera que responder por un caso de secuestro por parte de un familiar que se suponía que había desaparecido durante la Primera Cruzada. Durante las citas que siguieron, constaté que la atracción que ejercía sobre Claudia había ido creciendo poco a poco. Era evidente que estaba enamorándose de mí, de modo que creí llegado el momento de hacerle partícipe de mi secreto. Durante la última cita que mantuvimos de esta forma, le pregunté si le gustaría que estuviéramos juntos para siempre y si estaría dispuesta a servirme. Naturalmente, ella creyó que hablaba de noviazgo y matrimonio. Y no dudó al contestar que sí. Naturalmente, yo era consciente de que la estaba engañando, pero en aquel momento me resultaba divertido observar su candidez e inocencia al creer que, a partir de ese día, su vida iba a ser como la de cualquier mujer casada. Decidí llevarla a casa de Isabelle. Claudia desaparecería esa noche sin dejar rastro. Nunca volvería a ver a su familia. Sería mi esclava para siempre. -¿Quieres venir a mi casa esta noche? Claudia no respondió en seguida. Se veía claramente que ella quería ir, pero su educación conservadora le indicaba lo contrario. Finalmente, respondió. -¿Y ella? –dijo, señalando disimuladamente a nuestra incómoda acompañante. -Yo hablaré con ella. -No conseguirás nada. -No te preocupes. Quédate aquí. Me dirigí hacia la mujer, que se quedó extrañada al verme avanzar hacia ella. Me concentré y toqué su mente con la mía. -Volverás a casa y dirás que, después de dejarme a mí, mientras acompañabas a Claudia a casa, dos hombres os atacaron y se la llevaron. -Sí, señor. -No sabes quienes eran ni recuerdas cómo iban vestidos debido a que todo ocurrió muy rápido. -Sí, señor. -Ahora vete. La mujer dio media vuelta y comenzó a alejarse de nosotros. Cuando volví con Claudia, está tenía los ojos como platos. -¿Cómo lo has conseguido? ¿Qué le has dicho? -Bueno, digamos que puedo ser muy persuasivo cuando quiero. ¿Vamos? –le ofrecí mi brazo y ella lo aceptó con una sonrisa. Paré un carruaje y la ayudé a subir. Una vez acomodados en el interior uno al lado del otro, le di al cochero la dirección de la casa de Isabelle. Con un chasquido del látigo, los caballos comenzaron a caminar a buen paso. Hicimos el camino en silencio. Sus manos estaban entrelazadas con las mías. De vez en cuando la sorprendía mirándome. No me cabía ninguna duda de que Claudia haría todo aquello que le pidiese. Y tras haber bebido algunas gotas de mi sangre, quedaría ligada a mí para siempre. -Tienes las manos frías. -Sí, me ocurre siempre. –dije- ¿Quieres que las retire? -No, no –respondió ella rápidamente-, me gusta que me tengas así. Llegamos a la casa en silencio. Tras comprobar que Isabelle no estaba allí, acompañé a mi joven y bella invitada al salón y, con un gesto de la mano, la invité a que se sentara. Ella en ningún momento apartó su mirada de mí. Sin duda Claudia se sentía muy impresionada por mi persona. Impresión que yo me había encargado de acentuar gracias a mis poderes sobrenaturales. Todo estaba ya preparado para los hechos que iban a acontecer esa misma noche. -¿Quieres una copa de vino? Ella asintió. Yo le sonreí y fui hacia una mesa sobre la que descansaban varias botellas de cristal de exquisita manufactura, que contenían diversos licores, así como media docena de copas a juego. Llené una de ellas con un exquisito vino importado y, cuidándome de la mirada de Claudia, me clavé la uña en la muñeca y dejé caer dentro de la copa unas gotas de mi sangre. Volví hasta donde estaba sentada ella y le tendí la bebida. Ella la tomó con sus finas manos y se la llevó a los labios. Antes de que estos tocaran el borde de la copa, pareció dudar. -¿Tú no bebes? -No tengo esa costumbre. El alcohol nubla los sentidos. Y yo necesito que los míos estén siempre despiertos y alerta. -Eres tan diferente de los otros hombres... tan extraño… Sonreí y ella me imitó. -Pero me gusta cómo eres. Y diciendo esto, se llevó la copa a los labios y bebió. Estaba hecho y ya no había nada ni nadie, humano o divino, que pudiera remediarlo. Claudia era mía, y lo sería para siempre. Me regocijé con este pensamiento mientras Claudia apuraba la copa. Al terminarla, la sostuvo en sus manos mientras me dedicaba otra de sus maravillosas sonrisas. Pero, de repente, su semblante se puso serio y soltó la copa que, cayendo al suelo, se rompió. -Lo siento –dijo ella con un hilo de voz. Y, entonces, pude verlo. Seguía siendo ella, mi Claudia, toda pureza e inocencia. Pero, al mismo tiempo, algo había cambiado. Sus ojos brillaban con una nueva fuerza, con renovada intensidad. Mi sangre había obrado el milagro. -No te preocupes. Ven conmigo. La cogí de la mano y la llevé al piso de arriba. Entramos en una de las múltiples alcobas de la casa y, cerrando la puerta, me situé frente a ella. En sus ojos vi que ella sabía lo que iba a suceder y que lo esperaba con ansia. Me alejé de ella un par de pasos. Ella me dedicó una tímida sonrisa y sus manos se dirigieron hacia su vestido y comenzó a desnudarse. Hirviendo de lujuria, luché contra el deseo de abalanzarme sobre ella, arrancarle el vestido y poseerla en aquel preciso instante. Pero sin duda, el espectáculo que me ofrecía Claudia desnudándose ante mí lentamente, dejando que pudiera contemplar todo el proceso, mientras se disponía a entregarse a mí, me ayudó a contener mis instintos. Finalmente, el vestido resbaló, cayendo al suelo y revelando su cuerpo. Aquel tesoro que muchos mortales habían pretendido, pero que sólo un inmortal había sido destinado a poseer. Me acerqué a ella y la besé. Noté con satisfacción que ella me recibía también con un deseo y una pasión que en otras circunstancias me habrían sorprendido, pero no después de que hubiera probado mi sangre. El deseo y la lujuria formaban parte de mí. Y ahora, ese deseo y esa lujuria, sintetizadas en las gotas de sangre que Claudia había bebido, estaban dentro de ella. Separé delicadamente mis labios de los de ella y, cogiéndola en brazos, la llevé hasta la cama, donde la deposité suavemente. Y allí fue donde la hice mía. Por fin mía. Aún ahora, siglos después de que ocurrieran aquellos hechos, siento dentro de mí la pasión que me consumía en esos momentos. El tacto de su piel. La forma de sus pequeños y redondos senos. Sus gemidos. Tanto tiempo después, y tan presente en la memoria aquella primera vez… Claudia se quedó en la casa durante un tiempo. En un par de días, con la ayuda de mi sangre, se habituó a la vida nocturna. Yo salía a cazar de la forma habitual, escudándome en que tenía que resolver ciertos asuntos. Ella nunca manifestó la menor queja. Hacíamos el amor a menudo, explorando nuestros cuerpos y buscando nuevas formas de placer que satisficieran al otro. Pasados unos días, decidí que debía saber la verdad sobre mí. Llegaba otro momento crítico. Debo admitir que, mientras se lo explicaba todo, me sentía inquieto ante la posibilidad de que saliera mal. Pero tras escucharme, Claudia se limitó a sonreír. -Lo sé. -¿Lo sabes? ¿Qué sabes? –pregunté estupefacto. -Bueno, no lo sabía exactamente. Pero intuía que algo así sucedía. Cuando me diste a beber la copa de vino… creo que fue en ese momento cuando se me reveló la verdad. Aunque no sabía concretamente de qué se trataba. Pero durante todo este tiempo que he pasado en tu casa, siempre he sabido que eres algo más que un simple hombre. “Me alegro de que haya sido así”. Ahora era Claudia la asombrada. -Te oigo en mi cabeza… pero no has movido los labios. “Es otro de mis poderes”. -¿Lo tendré yo algún día? ¿Podré tener tus poderes? –preguntó, con ansiedad. “Quizá algún día te haga como yo. Pero deberás tener paciencia”. -A tu lado puedo tener toda la paciencia del mundo. Exhalé un prolongado suspiro. -¿Qué ocurre? “¿Me amas?” -¿Por qué me preguntas eso? De sobra sabes que sí. “¿Deseas servirme?” -¿Qué quieres decir? “Escucha Claudia, si algún día deseas convertirte en vampiro, primero debes entregarte a mí en cuerpo y alma”. -¿Acaso no lo he hecho ya? Cuando yacemos juntos cada noche, ¿acaso no sientes mi entrega? “No se trata de eso. Hay algo que, si bien está relacionado con la entrega, va aún más allá. Estoy hablando de humildad, sumisión, placer y sufrimiento. Debes experimentar todo esto si quieres ser un vampiro”. -Sí... es decir... sí, creo que lo entiendo –dijo ella con voz débil.- Estos días que he pasado contigo... yo... -su voz se hizo más firme- Si es tu deso, lo haré. Por ti. “Hay algo más. No podrás estar a mi lado como hasta ahora, aunque el lugar donde serás adiestrada se encuentra en esta misma ciudad”. Le conté todo lo que sabía sobre el noviciado. Ella me escuchó sin proferir una palabra. ”Iré a visitarte con frecuencia. Quizá incluso cada día, para educarte y valorar tus avances”. -¿Tú también fuiste a ese lugar? –preguntó. No detecté en su voz animadversión alguna, sino una profunda curiosidad, lo que me calmó un poco. Sin embargo, permanecí en silencio durante unos instantes, no sabiendo qué decir. ¿Tenía derecho a pedirle a Claudia que hiciera por mí lo que yo no había hecho por Isabelle? Cierto que las circunstancias habían sido completamente diferentes, pero aún así las dudas me asaltaban. Tampoco podía dejar de pensar, como me ocurriera antaño, si era correcto aprovechar mi manifiesta superioridad física y mental para aprovecharme de un mortal, si bien Claudia, tras beber mi sangre ya era más que un mortal. Decidí contarle la historia de mi creación y le hable de Isabelle. Le conté todo. Lejos de sentirse celosa, Claudia pareció entenderme, lo cual me acabó de convencer de que estaba sobradamente preparada para acudir al Noviciado. Finalmente tomó su decisión. -Lo haré. Iré donde dices. Me entregaré en cuerpo y alma al adiestramiento. Y seré la mejor, porque te amo y quiero servirte como mereces. “Tus palabras me hacen inmensamente feliz.” dije, abrazándola “Mañana ingresarás en el Noviciado”.
Hellcat Barcelona 21 de enero de 2005
23/01/2005
Diario bdsm de sumisa satin: Domingo 23 de enero de 2005Madre mía como he echado de menos a mi Amo, por suerte ya ha vuelto del viaje, bueno hará ya unas dos semanas que volvió, pero como hasta ahora no he escrito diario pues lo escribo ahora jeje Pues eso que estar sin él ha sido una auténtica tortura, recuerdo esos días como una pesadilla, y el día que volvió me alegré muchísimo, pero estaba rallada porque todavía no lo podía ver en persona así que al día siguiente a última hora mi Amo decidió quedar para aliviar mi amargura jaja nada más vernos nos dimos un abrazo de película que duró bastante tiempo, y por mí ese abrazo no se habría acabado nunca, ojalá se hubiera parado el tiempo en ese momento, sintiéndolo de nuevo tan cerca, oliendo su piel, escuchando el latido de su corazón, después de echarle tanto de menos aquella era la mejor recompensa, y por si fuera poco decidimos hacer de las nuestras, así que fuimos a un conocido centro comercial y buscamos un probador, cogí varias prendas para disimular y sin levantar sospechas nos metimos los dos, y allí con musiquita de fondo me poseyó por primera vez después de dos semanas sin vernos, y disfruté de él como nunca, y mi Amo pudo disfrutar plenamente de su esclava, penetrándome con fuerza hasta provocarme ese dolor que tanto me gusta, entregándome a ese sufrimiento placentero, y mientras tanto unas mujeres se probaban ropa al otro lado de la fina pared, menos mal que en estas situaciones me puedo contener, que si no se enteraría todo el mundo de lo que estaba pasando allí jeje Y nada, después de ese monumental encuentro salimos cogidos de la mano a dar una vuelta, a disfrutar de nuevo de él. Al día siguiente, o sea, el día de reyes, fuimos por la noche al club, pedimos las bebidas, hablamos un rato con Kurt y subimos a la planta de arriba, que en ese momento estaba vacía, así que teníamos los sofás para nosotros solitos jeje Y volví a sentir en mi piel el tacto de las manos de mi Amo, acariciando cada centímetro de mi cuerpo, poniéndome a cien. Después en la mazmorra me ató con los brazos en cruz, al igual que las piernas, y en esa postura me azotó, me acarició, me pellizcó los pezones, me negó sus besos para hacerme aún más deseosa de ellos, y por si fuera poco, todo esto lo grabó con la cámara. También grabó los azotes que me dio con el cinturón, y después se recreó viendo el video, cómo me retorcía de dolor, cómo gritaba, cómo jadeaba,... Y para acabar, después de desatarme hizo que me apoyara en una especie de asiento que hay en la mazmorra, me colocó las pinzas con peso en los pezones, y así inclinada me penetró, una y otra vez, haciendo uso de su esclava, de su perra, siendo el objeto para conseguir su placer, condenándome al dolor con cada embestida, pues los pesos desviaban mi pensamiento del placer, me hacían estremecer, al final mi Amo me los quitó y dejó que disfrutara plenamente de él, y desde luego disfruté de lo lindo. Volvimos al sofá y mi Amo me dio una buena sesión de caricias y mimos, genial como siempre :). La semana pasada, el sábado, también estuvimos en el club. Mi Amo tenía pensado hacerme varias cosas, así que después de hablar un rato nos fuimos a la mazmorra, me desnudé, y con una cuerda que anudó a varias distancias, y que era bastante gordita, la ató a una de las barras que hay en la mazmorra y la pasó entre mis piernas, aguantando Él el otro extremo de la cuerda. El reto o tortura, consistía en que debía recorrer todo el tramo de cuerda hasta llegar a mi Amo, pero a cada paso que daba la cuerda me molestaba entre las piernas y no digamos los nudos, me costó bastante llegar a sus brazos, pero mereció la pena por tocar a sus labios. Después me hizo volver al principio y me dijo que debía volver a recorrer la cuerda antes de que el contara 15, lo intenté, y no dejaba de quejarme por las molestias, intentaba llegar a Él, pero la primera vez no lo conseguí, así que mi Amo me ordenó volver a hacerlo, y hasta que lo consiguiera debería repetirlo, mil veces si hacía falta, por suerte la amenaza surtió efecto así que a la segunda vez lo conseguí, eso sí, me hice bastante daño :S, pero bueno mejor que repetirlo 50 veces jeje. Después me ató con los brazos en cruz, colocó unas pinzas en mis pezones y cada pinza tenía un trozo de lana, así que Él cogió el extremo de los trozos de lana y tiraba de ellos, consiguiendo que me retorciera de dolor, y no digamos cuando giraba los trozos de lana o los cruzaba haciendo que las pinzas retorcieran mis pezones provocándome verdadero dolor, menos mal que como el dolor era tan fuerte no me sometió demasiado rato a esa tortura, y por suerte seguidamente me hizo aún más suya y pasamos a las caricias y los besos. Y esto es todo por el momento!!! Muchas gracias Amo por estas sesiones tan especiales y placenteras ^_^.
24/01/2005
Mis sumisas: Primer aniversario de la entrega de satinTal día como hoy, hace un año, satin tuvo su primera experiencia bdsm real. Tal día como hoy, hace un año, satin se entregó a mí por primera vez.
Desde aquel día, satin ha aprendido, de mi mano, lo que era ser adiestrada como sumisa. Entregándose a mí cada día un poco más y dando en cada sesión un nuevo paso hacia adelante, lo que siempre ha constituido gran motivo de orgullo para mí. Pero debo decir que ella no ha sido la única que ha aprendido. Yo también he podido aprender mucho de ella. Satin ha sido, y es, mi mejor maestra y una excelente sumisa en todos los sentidos. Siempre se entrega al máximo en las sesiones, exhibiendo su placer y su sufrimiento y dándolo todo para disfrutar y hacer disfrutar a su Amo. Soy consciente de que cualquier Amo sería feliz de tener a satin como sumisa y me siento feliz de haber sido yo su descubridor.
Felicidades, perrita!!!
Hellcat Barcelona 24 de enero de 2005
25/01/2005
Diario bdsm de sumisa satin: Martes 25 de enero de 2005Ayer hizo un año de mi primer sesión real con mi querido Amo, quién haya leído el último post que publicó en su blog Master Hellcat ya lo sabrá jeje. No pudimos celebrarlo ayer, pero hoy ha venido a casa, le he hecho la comida(me encanta cocinar para él, ponerle la mesa, servirle la comida, a lo mejor hay gente a la q le parece machista eso, pero a mí me encanta hacer eso por alguien especial, ¿y quién puede ser más especial que mi Amo?:P), cuando estoy cocinando siempre le digo que se quede en el comedor mirando la tele o algo, pero siempre acaba entrando y claro empieza a meterme mano y yo acabo despistándome, y un día de estos me voy a cortar un dedo jaja Vimos una serie que es bastante divertida, aunque la que me gustaba a mí ya ha acabado :(, y después de comer mientras recogía la mesa me asaltó y me llevó a la habitación, y mientras cerraba el pestillo metía sus manos por debajo de mi ropa, besándome, mordiéndome el cuello, vamos poniéndome a cien, pero también me ha dado unos cuantos azotes porque esta mañana por msn he sido una perra descarada, así que cuando estaba en casa ha tomado medidas disciplinarias, jos y que daño, me ha dejado el culo bien coloradete. Después me ha ordenado que me desnudara y me tumbara en la cama con los ojos cerrados, y ha puesto en marcha un invento que se le ocurrió el otro día, ha cogido dos palillos chinos y ha colocado mis pezones entre medio, después ha sujetado unidos los palillos con unas gomas, de manera que mis pezones quedaban entre los palillos que ejercían bastante presión, además yo debía mantener mis pechos unidos, pues si los soltaba me dolían mucho más, así que en esa postura me ha dejado mi Amo, y me ha penetrado, sin duda le gustaba ver como sufría su perra con cada embestida, o como me quejaba cuando se apretujaba contra mi pecho, causándome verdadero dolor, yo estaba disfrutando porque me estaba poseyendo mi Amo pero el dolor de los pezones se iba haciendo más fuerte y yo le rogaba que me quitara esos palillos, después de un buen rato penetrándome ha decidido librarme de ese dolor, y ha chupado mis pezones que más doloridos se sentían al notar su lengua jugueteando con ellos, y entonces ya me ha dejado disfrutar de él, y no he dejado de besarle, acariciarle, arañarle, mientras me penetraba, y cuando yo llegaba al orgasmo he tenido que ahogar los gemidos, pues mi hermano estaba en su habitación, y lo he pasado francamente mal, si va a resultar que sí soy una jaleosa jos Y que gusto, después nos hemos quedado juntitos en la cama, calentitos (con el frío que hace fuera uff), y le he rascado la espalda y la cabeza mientras él me iba acariciando los pechos, pellizcando y besando mis pezones, ains habría estado así mil horas. Cuando ha pasado un rato hemos seguido sobándonos, acariciando cada centímetro de nuestros cuerpos, y ha vuelto a estar dentro de mi, a hacerme daño con su miembro, follándome como zorra suya que soy, después me ha dado a elegir entre hacerlo a cuatro patas o de pie como a mi tanto me gusta, pero claro que me lo haga como a una perra me encanta, y después de un rato decidiéndome mientras él seguía penetrándome, he decidido a cuatro patas, y como mi hermano ya se había ido he gemido a gusto, le he pedido que me hiciera más daño al penetrarme, le decía entre jadeos que soy su perra, y después nos hemos puesto de pie (porque yo se lo he pedido :P) y me ha penetrado como en la foto que puse el otro día, me encanta esa postura uff es que me pongo a cien, le siento tan dentro, y le decía de nuevo entre jadeos y gemidos que me embistiera más fuerte, que me hiciera más daño, que me follara sin piedad como a una zorra ¡ha sido genial! jeje después me he quedao plof nos hemos tumbado en la cama y hemos seguido con los mimis, ains que pena tener que despedirnos tan pronto, a las 6 y algo ya se ha vestido y se ha ido, me ha dicho que no hacia falta que le acompañara al tren porque como hace mucho frio y yo estoy un poco refriada, pues eso que me quedara calentita en casa, le he dado un montón de besos antes de irse y aquí me he quedao triste y sola snif snif Amo espero que venga a visitarme prontito :P jeje.
28/01/2005
Mis sumisas: ¿Cómo empiezo...?¿Cómo empiezo a escribir algo que llevo tan dentro? Amo después de un año a sus pies, sirviéndole, adorándole, sometiéndome, humillándome... siento que cada día puedo dar algo más, y necesito darlo todo, ser la mejor sumisa, no seré la mejor sumisa del mundo pero sí espero ser la mejor sumisa para Usted, para poder servirle de la mejor manera, a su gusto, no decepcionarle nunca, ser su mejor esclava para todo. Me llena de orgullo estar bajo su diestra, y me encanta sentirme vulnerable y perdida, al mismo tiempo que estoy protegida. Me produce un gran placer ser dominada por Usted mi Señor, mi Amo, mi Dueño, ... Me encanta sentirme esclavizada, poseída, por sus manos por su persona. Desde el momento que me dio a conocer el bdsm me di cuenta que sin su mano dura no podría vivir, que necesito estar a su lado para servirle para todo, para someterme al dolor cuando convenga, para ser utilizada como una perra cuando le apetezca, y para hacerle la vida más cómoda. Vivo por servirle a Usted, mi Amo, mi Señor, mi Dueño, mi Todo...
satin Barcelona 28 de enero de 2005
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