Master Hellcat |
Te haré gozar... te haré sufrir... me necesitarás.
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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
No es ningún secreto que a los Amos nos gusta que las sumisas guarden en todo momento las formas y el protocolo establecido. ¿A qué Amo no le agrada que su sumisa le reciba adoptando una cierta postura o que demuestre su entrega expresándolo verbalmente con una frase? En el tema de las posturas tengo, como todo el mundo, mis preferencias. No os voy a descubrir ninguna postura nueva que desconozcáis. Simplemente, aprovecho la oportunidad que me brinda el blog para dejar constancia de mis gustos. Me gustan especialmente tres posturas. - Arrodillada, con las piernas separadas, manos apoyadas sobre éstas por encima de la rodillas con las palmas hacia arriba y los hombros echados hacia atrás, ofreciendo sus pechos. Una clásica postura de espera. - Como la anterior, pero con las manos detrás de la cabeza y codos separados, formando entre ellos un ángulo de 180 grados. En general, me agradan todas las posturas en las que los brazos de la sumisa quedan por encima de los hombros debido a que los pechos quedan alzados. - Arrodillada, postrada hacia mí con la frente tocando el suelo, los brazos estirados delante de la cabeza y las palmas de las manos apoyadas en el suelo. Invito a las sumisas a que experimenten ante el espejo -bajo la supervisión de su Amo, si lo tienen, o por cuenta propia, si no es así- realizando diferentes posturas, pues quizá descubran aspectos de su cuerpo que hasta ese momento les habían pasado desapercibidos. No me estoy refiriendo a aspectos únicamente físicos. Mi experiencia personal me dice que estos ejercicios permiten que la sumisa –o la mujer en general, pues no tienen por qué estar limitados sólo a las sumisas- conozca mejor su cuerpo y se sienta más a gusto con él. No sólo las posturas sirven para demostrar sumisión y entrega. Un simple gesto también puede tener un significado importante. Algunos incluso pueden ser realizados en público, pues para los profanos pasarán perfectamente desapercibidos. Como ejemplo práctico os puedo poner uno que usamos satin y yo: ella me coge la mano y me besa el dorso. Algo tan sencillo como esto, para nosotros tiene un significado como Amo y sumisa, pues ella me besa la mano como tal. Cuando lo hace, sé que me está diciendo “Estoy a sus pies, Amo”. “Una tontería”, pensarán algunos. Quizá, pero cada gesto tiene la importancia y el significado que cada uno le quiera dar. En cuanto a lo que se dice, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, un insulto dicho a destiempo puede dar al traste con una sesión bien llevada hasta ese momento. Sin embargo, dicho en el momento justo y con el tono y/o gestos adecuados, puede tener el efecto deseado sobre la sumisa. Hellcat |